La traducción vista (casi) desde fuera

AVISO: Esto es una opinión personal basada en mis vivencias en este ramo. No digo que todo esto sea una verdad universal o, siquiera, cierto. No es objetivo porque es una opinión. ¿He dicho ya que es una opinión? Es solo una opinión. Estoy abierta a recibir tu opinión, pero por favor, dala contando con que esto es mi vivencia y nada más, que yo no digo que esto sea ley, y que yo, antes que traductora, soy una persona humana, con sentimientos y no un robot de Internet al que gritar. Gracias.

Supongo que todos conocéis el concepto «choque cultural». El choque cultural (que no voy a entrar a debatir como término) consiste en que tú y tu cultura os encontráis repentinamente tratando con una cultura diferente y existen cosas que os chocan por ser diferente a lo que conocíais. Yo solo hace un año que terminé el máster en traducción y llevo desde febrero trabajando como traductora, con el blog y metida en listas y grupos. Este es mi choque.

¿Qué se piensa de la traducción desde fuera?

Antes de ser traductor (estudiantes de traducción: lo siento, no contáis como «antes» en este tema), o si no lo eres, no tienes una perspectiva clara, no diferencias entre traducción e interpretación, no entiendes de tipos de traducción, a duras penas (o en absoluto) entiendes que traducir para doblaje no significa ser el doblador… Todo esto ya lo hemos hablado mil veces y no lo voy a repetir, yo voy directamente a lo siguiente: como no traductora, yo me imaginaba que el trabajo normal y más común de un traductor era trabajar en una empresa no relacionada con la traducción, traduciendo, por ejemplo, en el Corte Inglés. Pensaba que cada traductor trabajaba para una empresa y ya, que eso era lo normal, en su lugar me encontré con que…

Las relaciones del traductor

Y no hablo de las sentimento-sexuales. En mis primeras conversaciones, la gente no paraba de hablar del pijama, de la soledad del traductor… yo nunca me había planteado nada de eso, claro que después de oírlo repetir tantas veces, empecé a creérmelo y a resignarme, porque yo quería traducir, que me encanta, pero soy un ser social y sociable por naturaleza… sin embargo, lo primero con lo que me encontré fue una magnífica comunidad de Twitter, miles de listas, de foros, de grupos… Yo no sé cómo sería esto antes, pero entré y casi fue como si me hubieran dado una llavecita y un felpudo para la puerta. En muy pocos otros ámbitos había vivido yo (y he pasado por bastantes ramos en estos 12 años trabajando) una comunidad con tantas ganas de ayudar a los demás. Es refrescante y te hace sentir bien. Hay miles de grupos y de eventos y de blogs y todo el mundo se presta a resolverte dudas, todo el mundo te echa una mano, todo el mundo comparte, excepto…

"La comunidad traductoril te da la bienvenida, pasa, te estábamos esperando con una relaxing cup of..."

“La comunidad traductoril te da la bienvenida, pasa, te estábamos esperando con una relaxing cup of…”

La competitividad y la competencia

No me malinterpretéis, entiendo que este es un ámbito que no siempre se trata con el debido respeto, con esas frases de «mi sobrina que estuvo 3 meses en Londres» etc, etc… Lo entiendo, de verdad, pero yo también he vivido el «¿cómo? ¿que te pagan por jugar con niños?» como monitora , y la respuesta nunca ha sido (o no me ha parecido) tan visceral como en este mundo.

Os dejo con 10 de estos

y 10 de estas, de 7 a 17h y después hablamos.

Quizá es que nos retroalimentamos al ser todos traductores, quizá que lo habéis escuchado millones de veces o quizá es, sin más, que al final a los que más gritan es a quienes más se les oye, y son solo una minoría, no lo sé. No digo que no haya que quejarse, es solo que me sorprende la visceralidad de dichas quejas. Sin embargo, más que eso, me sorprenderme la sensación de descenso de temperatura en la sala al preguntar por agencias. «¿Para qué agencia trabajas?» es una pregunta controvertidísima en este nuestro ramo… y yo vengo de tener un grupo de Facebook de monitores en que todos compartimos todos los trabajos que nos llegan. Y de ser mediadora y que todos los educadores, mediadores, trabajadores sociales y afines compartamos cada trabajo que nos llega, lo pidamos nosotros o no y tengamos trabajo o no, porque «si no me cogen a mí, a ver si hay suerte y al menos cogen a un amigo». Quizá no decirlo viene unido a ser autónomo o al miedo a las tarifas más bajas, no lo sé, solo sé que yo no me esperaba las respuestas que he recibido al respecto (que no me he tomado necesariamente mal). Cuando veo una oferta de un trabajo de otra lengua que no son las mías (incluso de las mías en ramos que no controlo tanto o de puestos que no me interesan por uno u otro motivo), inmediatamente la comparto. ¿Por qué no habría de hacerlo? No digo que sea la única que lo hace, ni mucho menos, pero muy normal no debe de ser cuando varias personas (de este ramo) se han sorprendido porque lo hiciera. Repito: no digo que sea la única, más gente lo hace, pero a veces parece que hay que mantener en el máximo secreto dónde trabajas porque…

¡Ay, las tarifas!

Entiendo que con la excusa de la crisis, hay muchas agencias que se hacen las locas, que contratan a cualquiera o que pagan una miseria. Sin embargo, tengo la sensación de que es un machaque constante el tema tarifas: por un lado, nadie se moja en darte un precio ni nada similar, pero por el otro, todos te dicen que no aceptes tarifas bajas. Al mismo tiempo, parece que hay un miedo constante a que los nuevos acepten tarifas cada vez más bajas o a que trabajen gratis (ya otro día polemizo con los fansubs que una entrada al día es suficiente…). Pongo el ejemplo de monitora porque lo he sido durante 10 años, además de todas mis otras profesiones, más o menos cualificadas, y, como tal, he pasado por todas las fases: monitora voluntaria, monitora mal pagada y, con el tiempo, monitora aceptablemente pagada (que es el equivalente a que te toque el gordo casi). Con la traducción también he pasado por las fases de traductora voluntaria y ahora traductora aceptablemente pagada. Por supuesto que siempre habrá empresas que intenten contratar a la baja y de cualquier manera, en todos los ramos las hay, pero una empresa que a ti te contrata por (por decir algo) 9 céntimos por palabra y que recibe un currículum mío, novata, sin referencias, recién salida de la carrera o el máster, si está a gusto trabajando contigo y le importa la calidad me parece improbable que vaya a jugársela, contratándome a mí porque le ofrezca 6 (cosa que no haré, porque desde que te explican cómo funcionan las tarifas… ya aceptando trabajar por 5 casi sientes que traicionas a la comunidad). Quizá soy ingenua, vosotros me diréis. Y esto me lleva al mismo punto de siempre…

El problema son los recursos

El problema no es, principalmente, que yo como novata me ofrezca por 2 céntimos (¿quién puede vivir por ese dinero? ¡Eso es un problema, pero para quien lo acepte que no tendrá para comer!), el problema son las agencias poco serias y los clientes a los que la calidad les suda el… pie. Y me diréis que claro, que si todo el mundo se ofrece por menos dinero… al final hay que bajar las tarifas, y no os falta razón, pero, en otros países de habla hispana, se cobra menos por la traducción al castellano. Alguien, y es una pena que no recuerde exactamente quién, comentaba que esto es un libre mercado, que si yo traduzco al alemán y vivo en España, los suizos me deberían odiar porque lo hago más barato. El problema no es tanto cuánto cobre, como que la agencia o empresa X valore los resultados y tu trabajo lo suficiente como para ofrecerte un sueldo digno por dicho trabajo. La India está llena de traductores al inglés, como tantos otros países en los que te piden/exigen que traduzcas directa e inversa, pero, aun así, existen traductores al inglés. Evidentemente, no estoy sugiriendo que uno cobre cualquier cosa, ni que no se deba luchar por las tarifas, ni que no se deba gruñir por los trabajos indignos, solo digo que a veces me da la sensación de que hay una gran presión al respecto, sobre todo con los novatos (entre los cuales no me estoy contando en esta frase, conste) y que no son solo los novatos quienes aceptan esos precios. Y el problema también parece ser que…

Tenemos mucho ego

Y en esto me incluyo y me reincluyo. Yo ya era pesada y pedante antes que traductora. Tengo muchos años de experiencia en ser pesada y pedante, pero he de añadir que a veces…

  1. Asumimos que todo el mundo debería saber las cosas y nos ponemos bordes. (Que es verdad, que hay gente que está muy verde, si lo raro sería que no lo estuvieran, y entiendo que debe cansar llevar 10 años en esto y ver la misma típica pregunta una y otra vez, pero aun así…).
  2. Somos muy pedantes y nos gusta tener la razón. ¿A quién no? Solo que hay formas y formas de responder. Los que habéis estado hoy en Twitter me habéis oído quejarme de esto, para los que no, resumo: he ofrecido una traducción voluntaria y de las tres primeras personas en responder, dos lo han hecho para corregirme y aleccionarme. De malas maneras. Y esto me ha pasado hoy, pero podría no haberme pasado y hubiera dicho lo mismo.
  3. Los blogs de traducción. Hay más blogs que traductores diría casi. (Sí, ya está, no es que me parezca malo, solo me chocó, no todo iban a ser quejas y regañinas).
  4. La «apariencia de profesionalidad». Como en todas las profesiones, hay buenos y malos hábitos, gente que se expresa mejor o peor y que tiene buenas y malas prácticas, pero parece que tengamos miedo de que se sepa que existen. Recordábamos ayer, hablando de cierta charla, que hay profesionales que no cuentan sus malas prácticas como malas, si no como prácticas. Nos gusta decir que todos releemos nuestras traducciones mil veces, porque deberíamos, y que todos cobramos un sueldo más que digno y si no, no aceptamos los encargos… pero esta no es siempre la realidad, como os puede decir cualquiera que haya revisado trabajos ajenos o que haya buscado trabajo en este sector. Añado también que, a veces por querer ser #supertraductores y parecer muy profesionales, damos la sensación de ser poco accesibles o de creernos superiores, y es una pena, porque algunos son gente encantadora. Y unido a esto…
  5. Hay que ser el más traductor de todos los traductores. Parece que nos den puntos que intercambiar por regalos por ser el más traductor con más pinta de traductor, más palabras de traductor y… qué sé yo, a mis hijos les pondré «Traductor» de segundo nombre para que tengan algo de ventaja desde el minuto uno. No, ahora en serio, hay que reconocer que somos un poco secta. Aceptadlo. Nos gusta hacer #traducosas y repetir que somos #traduloquesea, tener grupos de traductores solteros en Facebook (cosa que descubrí ayer) y hacer #traduquedadas. Y a mí la primera, porque mola, porque te hace sentir más parte de esta comunidad que, a pesar de que parte de esta entrada pueda sonar a queja, es muy acogedora.

Conclusión

Soy traductora, y a mucha honra, me ha costado años llegar hasta aquí a pesar de haber querido serlo desde siempre, pero eso no quiere decir que, ni yo, ni los demás, seamos perfectos. Ninguna de estas cosas pretende ofender ni habla de una persona específica. Estoy en contra de las tarifas irrisorias y los malos contratadores, así como lo estoy de los malos compañeros y de los trepas. Creo que, igual que los profesores suelen pecar de darle lecciones a todo el mundo, los traductores también tenemos nuestras manías y «deformaciones profesionales». Y digo «tenemos» porque no me excluyo. Si habéis llegado hasta aquí, además de mereceros un premio, os repito que toda opinión y comentario es bienvenido. No me importa que no estés de acuerdo conmigo, pero, por favor, sé respetuoso porque si me gritas no podremos debatir sobre ninguno de estos puntos y, por tanto, no podrás demostrarme que estoy equivocada. Gracias. Y gracias por leer.

Tienes derecho a reclamarme una piruleta cuando me veas a falta de que se me ocurra nada mejor.

Tagged , , , , . Bookmark the permalink.

20 Responses to La traducción vista (casi) desde fuera

  1. ¡Plas, plas, plas, plas, plas! Pedazo entrada. Estoy sin palabras, en serio. Mientras las busco, aprovecho para felicitarte por tu sinceridad y tu humanidad y ya de paso retuiteo la entrada (con su permiso, claro).
    Necesitamos MÁS entradas como esta, por favor.

    • Herminia says:

      Muchas gracias, Fernando :). Me alegro de que lo veas así. Y por supuesto que puedes retuitear y compartir y lo que quieras.

  2. Me ha encantado tu entrada. Así de simple. No puedo comentar sobre mis experiencias porque estoy recién salido de la universidad, pero ya incluso en esta se ven cosas de las que comentas.

    PD: Cuando te conozca en persona, que espero que sea pronto, te pediré la piruleta. 😛

    • Herminia says:

      Hola, Alejandro:

      Por supuesto! Hay piruletas reservadas para ti y para Ane (que fue la otra que me lo dijo xD). Me alegro de que te gustara, sinceramente esperaba muchísimo más feedback negativo y menos positivo del que he conseguido con esta entrada.

      Gracias por leer (y si vienes a Traduemprende BCN o a ProZ Madrid nos conocemos este año ;P).

  3. Victoria Tormo says:

    ¡Hola, Herminia!
    A mí también me ha encantado esta entrada. 🙂

    La verdad es que aunque yo llevo bastantes años dedicándome a la traducción, ha sido hace poco cuando me he puesto las pilas y he empezado a relacionarme con otros traductores y aprovechar las ventajas que nos dan las redes sociales, tanto profesionales como personales.

    Por motivos personales había estado viviendo fuera (no solo fuera de España, sino también desconectada del mundo virtual) y al “volver” a mí también me ha sorprendido la gran cantidad de blogs, plataformas y grupos que hay sobre traducción y traductores y debo confesar que en mi época de estudiante lo de la “visibilidad” del traductor ni se planteaba.

    Me parece interesante cómo ha evolucionado nuestro sector y supongo que eso es un presagio de otros muchos cambios más que están por venir.

    Pues nada, como te he dicho, ahora estoy intentando compensar el tiempo perdido e intento acudir a los eventos de traducción que se organizan, que suelen ser muy interesantes.
    Estaré en los dos que has mencionado Traduemprende BCN y el Proz de Madrid, así que me encantaría conocerte en persona y dejar la “virtualidad” a un lado. 😉

    Un beso,
    Vic

    • Herminia says:

      Buenas, Vic!

      No te preocupes que nos vemos en ambos seguro 😀 y en todas las actividades relacionadas de medio-cerca y de medio-lejos que hagamos en Barcelona (ya que vamos).

      Yo de hecho no quería empezar un blog de traducción precisamente por la cantidad que vi que había, y me dije “Bah, lo abro pero para subir mis traducciones hechas por gusto”… y no me dio tiempo xD. Si lees la entrada del Café (la primera) es como si la hubiera escrito otra persona xD porque todas las demás entradas son entradas de traducción puras y duras ;P.

      Gracias por leer y me alegra que te gustara ^_^.

      Besitos,

      Herminia

  4. Pingback: El demonio. Digoo... Fansubs: qué son y cómo funcionan. Traducinando

  5. victrovador says:

    tu opinión me hace pensar en que hay personas que se preocupan mas de perseguir, criticar y destruir que de valorar y aprender de talentos como el tuyo. 😉

    • Herminia says:

      Yo diría que es más bien miedo a que alguien se quede con su trabajo. Pero en este campo a diferencia de en el tuyo hay recursos para todos.

      ¡Besinos!

  6. ¡Genial entrada, Herminia! 🙂

    Yo desde luego me quedo con el punto 4 sobre el ego. Siempre hablamos de “madre mía, qué mal lo hacen los demás”, pero tenemos que ser conscientes de que no nacimos aprendidos y que lo obvio para una persona no puede serlo tanto para otra. Yo siempre intento ayudar en todo lo que puedo.

    Por supuesto, hay casos y casos, porque cuando ves ciertos disparates, creo que cuesta defenderse. Pero mira, incluso si tuviera que recibir críticas porque la cago, no hay nada como admitirlo: no veas la de veces que me han soltado unas milongas que flipas para excusarse. ¿De verdad cuesta tanto pedir disculpas y admitir tu error?

    Todos nos vamos a equivocar, así que en ese momento, más vale echarle pantalones y admitir los errores como mejor podamos. Como decía Darío no hace mucho, todos en Twitter parecemos superprofesionales, pero luego la realidad es que hay malas traducciones. Es fácil echar la culpa a otros, pero debemos admitir que a veces alguien hablará de una metedura de pata y seremos nosotros los culpables. Como dije en un curso que di este finde, en una traducción sale una falta de ortografía que flipas que pude demostrar que me cambiaron, pero no por eso demonizo a los testers, ya que seguro que arreglaron alguna otra cagada mía por otro lado. Ya que está hecho el daño, pues prefiero decir que debería haber más colaboración entre traductores y revisores-testers, pero ya está. Con la cantidad de traductores que somos, creo que debería haber más compañerismo y tratar de hacer críticas constructivas en la medida de lo posible.

    Un apunte en el que creo que no estamos de acuerdo, pero quizás es por mi (mala) experiencia. Respecto a lo de no mencionar agencias, eso lo puedo entender si es de tu misma combinación lingüística, porque yo por ejemplo trabajo para algunas agencias no tan conocidas que me dan bastante trabajo y luego las cosas circulan y lo mismo la agencia prefiere a otro que es más barato porque ha recibido 10 nuevos CV. Eso no pasaría si realmente hubiera compañerismo total, pero yo ya estoy curado de espanto por desgracia y prefiero ser cauteloso en ese sentido.

    Un saludo,

    Pablo

    • Herminia says:

      ¡Hola otra vez!

      Me alegra que te gustara la entrada y que me comentes con qué estás de acuerdo y con qué no :), la verdad es que esperaba que me saltaran al cuello y además de no hacerlo, la gente me está haciendo muchos comentarios positivos, pero la mayoría se escaquean cuando por curiosidad les pregunto con qué parte no están de acuerdo ;P.

      Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices de los errores, porque yo por ejemplo muchas veces tengo que controlarme para no justificar mis errores en vez de pedir perdón (corregirlos los corrijo igual, pero es lo primero que me sale, y me temo que como a mí a otra mucha gente). Lo que sí que a mí me ayudó mucho como novata a perder el miedo a equivocarme fue, tanto veros a Rafa y a ti hablar de vuestos errores y de afrontarlos como ver un programa traducido para doblaje de alguien conocido y ver un par de errores (temed a mi madre, es la mayor crítica de calcos y malas traducciones que os podáis encontrar). Y no pasó nada, estoy segura de que poca gente más que (mi madre) yo, se dio cuenta de esos errores. Es bueno hacerlo bien. Es preferible hacerlo bien, pero todos vamos a meter la pata en algún punto, sea una pata corta o una pata larga. Dicho esto, +1 al compañerismo y a las críticas constructivas :).

      Puede que tu opinión se deba a tu mala experiencia o puede sin más que tengas razón pura y llanamente, dado que en mi (corta) experiencia por ahora no me han dado demasiada opción a discutir mis tarifas, me las han dado fijadas y yo me las he tenido que comer con patatitas (y la vez que me la dieron fue con mi primer trabajo y no estaba en condiciones siquiera de opinar xD). Puede que tengas razón, pero (siempre tengo que poner un pero, que si te doy la razón en todo no tenemos conversación :P) aunque sea poco conocida, tarde o temprano les llegarán más cvs, ¿no? (De hecho no sé si más que una pega es una pregunta). Es decir, entiendo que sean poco conocidos, y que hay gente que no sabe buscar, pero por poco conocidos que sean supongo que si tú diste con ellos habrá más gente que también. Quizá no, no lo sé. Quizá tengo mucha fe en las agencias también, en que puede que mi traducción de 6 céntimos no sea de mala calidad pero sí más inexperta que la tuya y se note y que ellos primen tu calidad, tu experiencia y tu savoir faire con ellos antes que 2cts arriba o abajo (ni idea de tus tarifas, es un ejemplo).

      Gracias de nuevo por leer y comentar 🙂

      Herminia

      • Hola, Herminia:

        Solo un apunte: está claro que a esa agencia le llegarán más CV tarde o temprano, e incluso si le llegan 10 de repente porque la he mencionado, deberían seguir contando conmigo en teoría. Todo depende del grado de confianza que tengas con la agencia y con la otra persona. Yo personalmente intento recomendar a otros colegas cuando la agencia lo necesita, eso creo que está bien y es ser generoso.

        El problema es si una agencia te “da” 500 € con los que necesitas para vivir y tú le dices a otro “sí, envía el CV a esta agencia, son guays” y de repente ves que solo te dan para 250 € porque dividen los encargos según tarifas o algo. Como digo, depende mucho de la confianza que tengas con la otra persona, porque al menos que lo deje claro antes de preguntar, nunca intentaría enviar un CV a una agencia de la que me ha hablado un amigo a menos que me diga que buscan a gente o algo, ya que puede parecer que quieres robar al cliente. Por mi experiencia yo lo veo así, lo cual no quiere decir que tenga la razón. 😛

  7. Herminia, acabo de topar con esta entrada y también quiero decirte que me ha encantado. Hay que decir las cosas claras y así lo has hecho ¡Enhorabuena!
    Saludos,
    Alexandra Stephens

  8. Pingback: Diferencia entre árabe, musulmán, islámico e islamista. Traducinando

  9. Pingback: Itzulpengintza (ia) kanpotik ikusita Traducinando

  10. Marta says:

    Herminia, escribes fenomenal. Eres clara, amena y, además, una persona muy humana. Sabes animar a los neófitos.

    Saludos,

    Marta

    • Herminia says:

      Gracias, Marta :). Me alegra mucho que pienses así. No hace tanto que yo fui novata de nivel 0 (ahora soy novata de nivel 3 o algo así…), así que me parece importante daros ánimos a los que aún estáis empezando del todo.

      Gracias por leer y comentar,

      Herminia.

  11. Pingback: Diferencia entre árabe, musulmán, islámico e islamista. | Al-Andalus en el siglo XXI

  12. Pingback: ¿que diferencia hay entre ser musulmán y ser islamista? – preguntastabusdelareligion

Dame tu opinión