Keep calm, stop studying, and learn

Se acerca el fin del curso escolar, y con él, mucha gente termina su carrera. Desde que cumplimos 6 años (ahora 3), nuestra vida se reduce a (o se centra en) estudiar. Vas a clase y vuelves, vas al instituto y haces los deberes, vas a la universidad y presentas trabajos, y estudias para exámenes,… y tienes siempre presente la cantidad de años que te quedan para terminar. Y entonces, de repente, como si te despertaras de un sueño, se acabó. Te has hecho la foto de la orla, has entregado tu último trabajo, has visto tu última nota e incluso a veces has pagado los 200 eurazos que cuesta pedir el título y los 30 que cuesta el certificado académico oficial. ¿Y ahora qué? Normalmente los meses siguientes son como siguen:

Junio: «¡Bieeeeeen! ¡Terminé! ¡Ya tengo el título!»

Julio y agosto: «¡Vacaciones y merecido descanso!»

Última semana de agosto, septiembre y siguientes: «¿¡… y ahora qué!?»

Por supuesto no os voy a dar la brasa con que el mercado está muy mal y blablabla. Cuando empiezas una carrera con tantas salidas como Filología Árabe, entras con la certeza de que al terminar tienes dos cosas aseguradas: un puesto de honor en la cola del paro (independientemente de cómo de bien esté el mercado) y la necesidad de formarte en un montón de posibles ámbitos de trabajo.

La experiencia me da la oportunidad de «diagnosticaros» con «el síndrome del recién licenciado»: durante los próximos meses posiblemente sintáis algunos de los siguientes síntomas: inseguridad, incomodidad, incertidumbre y miedo. Se acabó la universidad y con ella se acabó nuestra zona de confort. 20 años hemos vivido en ella y de repente, de la persona más adaptable a la menos emprendedora, todos estamos delante de un abismo y sin tener, con perdón, ni puñetera idea de qué hacer con nuestra vida. Por mi experiencia, mucha gente trata de retrasar aún más esto: «No, si en realidad yo tengo claro que quiero hacer un máster». ¿Estás seguro? Piénsalo y respóndete a ti mismo con sinceridad: ¿de verdad después de los años que has estudiado tu carrera ese máster te va a especializar en algo realmente importante y que ya sabes 100% que es lo que vas a querer hacer? ¿Te va a aportar más que un par de años en el mundo real o estás buscándote un modo de permanecer en tu zona de confort? No me respondáis, no hace falta, pero sé que muchos de vosotros estáis haciendo lo segundo. Y lo sé porque el año pasado, 4 después de licenciarme, hice un máster que a mí me enseñó mucho, y a muchas de mis compañeras recién licenciadas en traducción, no les sirvió absolutamente de nada. Un máster en traducción. Y no fue porque el máster no estuviera bien, fue, o bien porque no lo eligieron bien, o bien porque no era lo que necesitaban. «No, es que el mercado está muy mal…» Sí, ya lo sé. Pero… ¿has trabajado alguna vez? Trabajado. De lo que sea. No hecho prácticas o… no, no, trabajado. Trabajado.

Esta es otra de esas cosas que mi madre siempre ha repetido hasta la saciedad y un poco más: «Es que los licenciados solo quieren trabajar de lo suyo». «¡Hombre, claro!» me diréis «¿y para qué he estudiado si no?». Que sí, que sí, ya lo sé, estudias lo que te gusta para trabajar de lo que te gusta. Por supuesto, eso nadie lo duda. Pero es que nadie nace sabiendo. Y cuando digo que nadie nace sabiendo vosotros pensáis que para eso traducís voluntariamente y blablabla o que hicisteis las prácticas en la carrera. Y yo os digo: no es lo mismo. Lo siento, no es lo mismo trabajar que estudiar. No es lo mismo que te paguen por lo que haces que no. No es lo mismo ser el total y completo responsable de tus acciones. No es lo mismo saber que si te vas a tu hora, tu compañero va a tener que cargar con el doble de trabajo porque tú no terminaste lo tuyo. No es lo mismo no faltar porque no debes que no faltar porque no puedes: esto ya no es un simulacro.

No os voy a dar la chapa con mi vida (o sí, ya veremos), pero independientemente de cómo esté el mercado, tengo un ex que es ingeniero que está trabajando de profe de francés. Una amiga licenciada en Bellas artes que trabaja en una pizzería. Yo misma doy clases de idiomas y tanto durante la carrera como en bachillerato trabajé en un Burger King. (¿Y lo volveré a hacer?). Por supuesto que no es para lo que estudiamos. En ninguno de los tres casos es lo que queremos ni lo que queríamos hacer… pero nos ha enseñado y nos enseña muchísimas cosas. Trabajar es diferente a estudiar, y hasta que no lo vives, no lo compruebas. Algunas personas tienen la suerte de que han podido no trabajar absolutamente en nada hasta que terminaron la carrera. Trabajar, no hacer prácticas o… sí, ya sé que me repito, trabajar en algo que requiera esfuerzo, que te guste, que no te guste o que no te disguste, que te enseñe más sobre la vida, sobre el trabajo y sobre quién eres. Porque quién eras hasta ahora no tiene por qué tener relación con quién eres como trabajador. Yo soy una estudiante pésima. Pésima. Siempre he sido la niña del 5 excepto en las asignaturas de idiomas… y a veces en esas también. Pero también he sido la trabajadora del Burger que ve que tres compañeros se comen una cola hasta la puerta y recorta en una hora su descanso, no por dinero (que también) si no por compañerismo. Soy la persona que trata de hacerlo todo perfecto, que revisa y revisa y se siente terriblemente mal cuando algo de lo que ha hecho está mal y le llaman la atención. Soy la estudiante que no se mata en los trabajos en grupo, pero que se sobrecarga de trabajo en su trabajo porque «si total, a mí no me cuesta nada».Y esto no me pasaba como estudiante, no lo aprendí estudiando.

Dejo la chapa ya. Resumo.

Has terminado (o vas a terminar, o un día terminarás) la carrera, y todo lo que te queda por delante es abismo e incertidumbre. Tienes ganas de correr en dirección contraria y meterte de nuevo entre las faldas de mamá universidad para que te arrope y te cobije. Pero es posible que salir de tu zona de confort no sea tan mala idea, ¿no crees? Trabaja. Cuida niños. Cuida ancianos. Pasea perros. Da clases particulares. Pon copas. Hazte monitor de tiempo libre y trabaja en campamentos con 15 niños para ti solo y queriendo asesinarlos muy lentamente. Pon hamburguesas. Estira masas de pizza. Dobla la misma camiseta otra vez. Limpia platos. ¿Son trabajos de mierda? Puede. Algunos sí, otros no. A lo mejor una amiga de tu tía tiene una tienda en la que puedes ayudarla. A lo mejor tu vecina tiene niños pequeños que necesitan que los cuides o tu vecino del 5º está estudiando bachillerato y necesita apoyo escolar. Incluso con el mercado «como está» estos trabajos siguen siendo necesarios y de hecho se pueden encontrar con relativa facilidad. ¿Están mal pagados? Puede. Pero es que nadie nació director general (a no ser casos especiales de los que yo no conozco a nadie). Todos empezamos desde abajo. Todos empezamos cobrando entre poco y nada a cambio de un montón de horas, pero no estás ahí para hacerte rico, estás ahí para aprender. Y aprenderás. Aprenderás a ir todos los días a trabajar, te guste o no te guste ese trabajo. Aprenderás a arrastrarte fuera de la cama el lunes cuando estés desmotivado. Aprenderás a meter la pata y tener que rectificar. Aprenderás qué tipo de trabajador eres, cómo se siente alguien cuando un compañero de trabajo se escaquea (porque posiblemente seas ambos, el que se escaquea, y el que se come el doble de curro en algún momento), aprenderás a tratar con un cliente insatisfecho, a sonreírle cuando lo que quieres es irte a tu casa. Aprenderás un montón de cosas sobre ti, sobre la vida, sobre cómo trabajas y sobre cómo mejorar tus puntos flojos, y todo eso te hará un mejor trabajador y te hará crecer como persona para que, cuando tu oportunidad de lanzarte a tu trabajo «real», a ese con el que soñabas cuando entraste en la carrera o que pensabas que conseguirías inmediatamente al salir de la misma, llegue, puedas abordarlo con seguridad y confianza. Para que puedas presentarte el primer día, conociendo tus puntos fuertes y tus puntos débiles y trabajándotelos con todas tus fuerzas. Para que cuando cobres tu primer sueldo en tu trabajo «real» sepas que te lo has ganado, cada céntimo. Para que antes de que siquiera llegue ese trabajo, sepas lo que es trabajar en algo que no te guste, o en algo muy mal pagado, o en un ambiente opresivo, o con un jefe de mierda, o en un trabajo en que no tienes ni un minuto de descanso. Para que puedas valorar el trabajo que tengas cada vez que lo tengas, y no porque «el mercado está muy mal».

Y sobre todo para crecer. So… keep calm, stop studying, and learn.

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27 Responses to Keep calm, stop studying, and learn

  1. Elena Nevado says:

    En resumen: haz algo con tu vida, lo que sea 😉 Me ha gustado mucho. Seguro que hay gente que no opina igual pero creo que trabajar es lo que realmente te hace madurar y crecer. Aunque no sea de lo tuyo. Es más, si no es de lo tuyo y es un trabajo “basura” (aunque solo aguantes un mes), mejor.

    P.D.: yo empecé en la guarde con menos de 2 años, y mi sobrina con 10 meses jaja

    • Herminia says:

      Es posible que haya gente que no opine igual, sobre todo gente que no ha trabajado nunca, pero en esta vida no podemos todos estar de acuerdo en todo. Todos los trabajos te enseñan algo, bueno o malo, pero te enseñan. Yo no sé cuándo empecé a la guarde XD pero fue antes de los 6 seguro porque mis compañeros en Sevilla me enseñaban a bailar sevillanas y nos fuimos de Sevilla teniendo yo 3 años y medio 😛

  2. ¡Hola, Herminia!

    Me ha encantado tu entrada. Y no solo porque has escrito de lo que te ha salido dentro y se lee a gustísimo, sino porque tienes toda la razón. A mí todavía me queda un año de carrera y estoy deseando acabarla, pero sé que voy a sentir esas síntomas cuando lo haga.

    Estoy trabajando como profesora de inglés y alemán y aunque me guste mucho, sé que no es a lo que quiero dedicarme. Sin embargo, prefiero trabajar porque como dices, ya no es cuestión de si preparo las clases o no, si voy o no, es que TENGO QUE preparar las clases e ir.

    En la universidad estamos en una zona de confort total. Y es que nos quejamos por vicio (yo la primera), aunque a veces creo que tenemos cierta razón. Yo siempre me quejo porque lo que hacemos “no vale para nada”. Tenemos que estudiar teoría de la literatura, historia, lingüística y un largo etcétera que luego a la hora de la verdad, en la vida real, no nos va a servir para “nada”. En mi caso, prefiero dedicar ese tiempo a traducir diferentes temas, a aprender a usar las herramientas TAO, a doblar, a subtitular… Porque historia ya aprendí en bachillerato y si quiero especializarme en teoría de la literatura ya lo haré.

    Y sí, estoy segura de que una vez que hayamos acabado la carrera y entremos en el mercado nos llevaremos el golpe (algunos más que otros) y APRENDEREMOS.

    Muchas gracias por la entrada y contarnos tu experiencia.

    Saludos,

    Olatz

    P.d: No sabía que habías estudiado Filología Árabe (¡qué interesante!)

    • Herminia says:

      Hola Olatz:

      Como ya te dije por Twitter, fue a costa de leeros a Merche y a ti que pensé hacer esta entrada y como bien dices, me salió de dentro… y por eso es un poco caos, pero bueno, se entiende que es lo que cuenta :P.

      Conste que es normal quejarse, yo siempre soy de las quejicas, sea por hacer mucho o por hacer poco o por cualquier cosa, es normal, es forma de comunicarse con el resto del mundo sobre lo que te pasa, porque siempre vas a opinar más de las cosas que opinas negativamente, ¡esto es ley de vida!

      Me alegro de que te gustara ¡y gracias por comentar!

      Besitos,

      Herminia

  3. Pablo Muñoz Sánchez says:

    Una entrada preciosa y escrita desde el corazón. Muy emotiva. Cuánto razón tienes. Y yo creo que esto se podría haber leído hace diez años sin crisis y sería igual de válido. 🙂

    ¡Nos vemos el viernes! 😉

    Pablo

    • Pablo Muñoz Sánchez says:

      Ejem, cuánta, no cuánto… y blablabla 😛

      • Herminia says:

        Jajaja, si no lo llegas a decir no me doy ni cuenta :P. Me alegra que te gustara, yo es que es eso, ahora “hay crisis” pero cuando yo terminé no la había! Ni cuando empecé tampoco. Claro que antes era al contrario, parar de estudiar antes porque los masters eran muy caros.

        Me callo xD. ¡Nos vemos el viernes sin duda!

        Besitos y gracias por comentar ^_^

        Herminia

  4. Asha says:

    Te pones a trabajar en el supermercado con un contrato de media jornada por el sueldo mínimo, aunque en realidad ya sabemos que vas a trabajar las 8 horas y varias extras sin cobrar. Y vas a dar las gracias de tener contrato. Pasará el tiempo, sentirás que te haces mayor. Sigues en la misma basura de trabajo que no te da ni para pagar tus gastos mínimos, y ves que nunca vas a encontrar trabajo no de lo que has estudiado, sino de lo que te gusta. Quieres asentarte, salir de casa de tus padres, formar una familia. Pero aún sigues a años luz de un trabajo decente.
    Sigues en el supermercado, con tu trabajo basura con sueldo miserable. Te casas, te vas a vivir a un zulo con tu pareja porque no puedes pagar nada mejor, tienes hijos. No puedes dejar tu trabajo basura porque si no a ver de dónde saca tu familia el dinero para comer. Sigues haciéndote mayor, sigues trabajando en el supermercado.
    Con un poco de suerte, años más tarde te pagarán las horas extras que haces. Cumplirás los 68, te jubilarás con la pensión mínima con la que no puedes pagar el alquiler y tus hijos no podrán estudiar.

    Sí, eso es lo que hemos hecho toda la vida.

    • Herminia says:

      Alguna gente sí, otra no. Yo conozco un montón de gente que está cambiando de trabajo, o que ha cambiado de trabajo con los años. No todo es tan negro. Precisamente la cosa no es conformarse a lo primero que te den y quedarte ahí de por vida, pero tampoco es no trabajar porque “total, para lo que me van a pagar” y encontrarte con 35 años y sin experiencia laboral,… porque eso también lo he visto.

      También te digo que incluso en esos años de Burger yo sí cobraba las extra, y que he tenido contratos mejores que esos. También se de contratos que no puedes dejar por no poder vivir sin ese dinero, y de madres que sacan a sus hijos solas a delante. Y consiguen trabajos mejores. Y sus hijos consiguen contratos mejores.

      No todo en esta vida es negativo, y evidentemente esto no es un “da gracias si te dan un trabajo” ni mucho menos, ya lo dije arriba, es un “no te quedes paralizado por el miedo”. A partir de ahí, buscar cómo mejorar o no y conseguirlo o no, está en tu mano.

      Gracias por comentar,

      Herminia

      • Asha says:

        No todo es negativo… y la vida no es rosa. Nadie puede quedarse de brazos cruzados porque no se vive del aire.
        Hay mucha gente que ha salido del Burger King siendo el mismo ceporro, y por haber trabajado allí no vas a conseguir trabajo de ingeniero industrial bien pagado en Pekín. Que parece que por haber tenido un trabajo mal pagado o que no requiera titulación específica ya sales de allí siendo un filósofo o te van a dar un trabajo de lo que quieras.

        • Herminia says:

          No, en absoluto. Por supuesto que la vida no es rosa o yo sería traductora de la ONU, no habría trabajado en un burger en mi vida y la casa en la que vivimos estaría pagada. Pero una vez más, lo que yo decía en esta entrada no pretendía ser eso y si es lo que has entendido lo siento por expresarme mal. Lo que quería decir es que no todo en la vida es estudiar y estudiar no te ha enseñado todo lo que vas a saber. Y que trabajes en un Burger no te va a hacer conseguir un puesto de trabajo en Pekin, pero si valorar lo que mejoraría tu vida si consiguieras trabajar de ingeniero o, en general, de lo que te gusta. También que el miedo que se siente al terminar la universidad es normal, y que no encontrar trabajo inmediatamente al terminar de lo tuyo también es normal, incluso sin crisis y en el mundo de la panacea en que no vivimos en absoluto.

          Por supuesto que hay gente que trabaja durante años y sale siendo un ceporro. También hay gente que estudia durante años y es una ceporra, no hablo de inteligencia, hablo de experiencia y de madurez.

    • Elena Nevado says:

      Hola, Asha.

      Creo que no has entendido bien lo que Herminia quería decir con esta entrada.

      Yo creo que lo que ella quería decir es que hay que moverse, hay que hacer cosas aunque quizás (probablemente) tu sueño no sea reponer las estanterías de un supermercado. De todo se aprende, y si tienes que trabajar de camarero mientras encuentras un trabajo que de verdad te guste, pues no pasa nada. Lo que no es normal es que hoy en día haya gente cerca de los 30 que no ha trabajado en su vida.

      Yo tengo 25 años y vivo en un zulo con mi novio porque no me puedo permitir nada más pero todos los días sueño, y lucho, con tener una vida mejor. He trabajado de muchas cosas, desde de camarera de piso en un hotel hasta de profesora en un instituto, pasando por paseadora de perros, y no se me caen los anillos por decirlo en voz alta porque de todos los trabajos que he tenido he sacado algo provechoso. He aprendido, por ejemplo, a relacionarme en el trabajo, a dar la cara, a ser responsable de mis actos, a ser puntual, etc., y eso se aprende en cualquier trabajo y es un bagaje que llevas para cuando llegues al trabajo con el que soñabas.

      Elena.

      • Asha says:

        A mi tampoco se me caen los anillos, pero tampoco creo que por haber trabajado fregando platos sea mejor que el que ha buscado un trabajo de lo que le gusta directamente.

        La teoría es preciosa: trabajas explotada para no vivir y te conviertes en una persona maravillosa, más sabia que Confucio y de repente se te abre el mundo entero para ser CEO de cualquier empresa. La realidad es que mucha gente ha seguido ese camino y muchos de ellos no han podido salir de ahí.

        Tampoco hay que vivir en las nubes.

        • Hola, Asha. No creo que este sea el mensaje de la entrada. Herminia no dice que el que ha fregado platos sea mejor que el que no, sino que no es peor que el que no lo haya hecho y que, además, puede aprender otras cosas como responsabilidad, diligencia y el valor del sacrificio, que no se enseñan en la carrera. ¿Se pueden aprender de otra manera? Por supuesto, pero la experiencia, en lo que sea, siempre es un grado.

          Y precisamente yo lo interpreto como una llamada a no vivir en las nubes: intenta conseguir el trabajo de tus sueños nada más acabar la carrera, por supuesto… pero no te desmorones si no lo consigues y si para salir adelante tienes que trabajar de camarero o cambiar pañales (como tuve que hacer yo). No pasa nada. La carrera no es una garantía, es sólo el primer paso. Y tú tienes que dar todos los demás para alcanzar tu meta, normalmente sin tanta ayuda como cuando tenías 10, 15, 20 años.

          Claro que hay gente que ha seguido ese camino y no ha podido salir de ahí, como hay gente que nada más acabar la carrera ha tenido el trabajo de sus sueños. Pero la vida rara vez va de extremos. Lo que yo saco de estos bonitos párrafos es que nunca hay que desesperar, sino que seguir adelante, haciendo lo que haga falta. Precisamente porque la vida no es de color de rosa… pero hay millones de colores más bonitos que el rosa ahí fuera 😉

  5. ¡Hola, Herminia!

    Interesante entrada. Me he sentido muy identificada con algunas cosas, sobre todo con lo del “abismo”, que así me gusta llamarlo a mí también. En mi caso ha habido varios (o más bien, me he encontrado varias veces ante el mismo): cuando terminé la carrera y me puse a buscar trabajo (porque sí, a mí me apetecía trabajar cuando acabé, y lamento y lamentaba profundamente que en España no se estile el estudio+trabajo tan habitual en otros países desde los 14 o 16 años); cuando acabé el máster (sí, no tengo problema en reconocerlo, cursé un máster, entre otras razones también de peso, porque me apetecía horrores volver a mi zona de confort universitaria después de la experiencia en el mundo laboral) y ahora, de nuevo, cuando he terminado mis prácticas (remuneradas, eso sí :P) en Luxemburgo y he vuelto a España.

    En cuanto al dilema: trabajo cutre y poco relacionado con lo tuyo vs. trabajo adecuado a tus estudios y bien remunerado, obviamente creo que no hay color para nadie: la segunda opción es la que estamos todos deseando, pero pasar, como dices, por la primera, varias veces si es necesario, suele ser muy positivo. Desde luego, la situación que plantea Asha es una realidad que afecta a muchos y que no puede ignorarse. Este tipo de trabajos creo que deberían ser una estación de paso. La situación está muy, muy mal en España, sí, lo sabemos, no vamos a seguir dando bombo a esto, pero es posible mejorar, es posible buscar cosas mejores o, si no las hay, labrárnoslas. Por suerte esta es una profesión que lo permite.

    Tienes mucha razón en que trabajar es totalmente diferente a estudiar. La sensación de estar haciendo algo provechoso y de estar ganando un dinero que te mereces, no que a alguien le ha apetecido darte, es fantástica, tanto si el trabajo te llena como si no. Aparte de trabajar como traductora en el Parlamento y como guía de museo (mis dos trabajos “serios”), yo he cuidado niños (muchos juntos, a primera hora de la mañana, antes de entrar a clase: ¡y me encantaba!), he dado clase particulares, soy monitora de tiempo libre y he ido a campamentos de verano con adolescentes (aunque esto último por amor al arte). Me ha hecho gracia coincidir en tantas de las cosas que comentas 😀 Y, desde luego, cada uno de estos trabajos me ha aportado algo diferente, todos me han ido convirtiendo, en mayor o menor medida, en quién soy. Pues igual que a mí, a todos. 😀 Y eso que tengo que admitir que, de primeras, siempre me da verdadero pánico abandonar mi zona de confort, hacer cambios importantes en mi vida. Pero ya me conozco. Sé que es así, dejo que pase el momento y luego… a seguir para adelante.

    Un saludo, Herminia. Es un gusto leerte.

    • Herminia says:

      Hola, Magda:

      Jaja, para compensar yo soy muy fan de intentar salir de mi zona de confort. Por supuesto refunfuño y gruño y me asusto y me justifico para no hacerlo como la que más, pero luego lo que aprendes y lo que ganas merece la pena muchísimo.

      Coincido bastante en tu visión de las cosas y efectivamente, coincidimos en muchos curros no relacionados con lo que estamos/queremos hacer ahora, con la diferencia de que yo aún tengo que ser monitora de tiempo libre un par de meses al año xD, pero cada vez que trabajo en algo así me enriquece y me da más fuerzas para seguir luchando por lo que quiero.

      Muchas gracias por leer y por comentar,

      Besitos,

      Herminia

  6. Mir says:

    Me ha gustado mucho tu punto de vista! Aprender…algo q no siempre sucede en la uni. A veces me siento parte de un rebaño haciendo lo que se debe, entregando trabajitos, estudiando apuntes. Me gustaría q nos enseñaran a dar el salto, a ser creativo, a no seguir lo establecido… hay q salir ahí fuera y hacer frente a lo que nos salga. Que empleo no hay, pero trabajo muchísimo 😉 Un saludo!

    • Herminia says:

      Hola, Mir(iam, supongo :P):

      Es mucho más fácil enseñarte que… bueno, eso, enseñarte a ser creativo y a tomar decisiones y a salir de tu zona de confort. Si tienes suerte de vivir en una casa como la mía en que mi madre siempre me ha dicho “vete lejos y a un país que no conozca para que pueda ir a visitarte”, resulta más fácil, pero aún así cuesta. Pero lo bueno es que el momento nos llega a todos, tarde o temprano te vuelves adulto y queda en tu mano una y otra vez si arriesgarte o no, y si luchar o no. Y lo que seguro que hay ahí fuera, tomes la decisión que tomes es experiencia y crecimiento personal ;).

      Besos,

      Herminia

  7. ¡Hola, Herminia!

    Lo que dices es lo que tantas veces he repetido en mi blog: ¡MUÉVETE! No animaré, sin embargo, a trabajar “de lo que sea” si no te corre prisa. Me explico: si necesitas el dinero urgentemente, no te queda otra, está claro, pero hay que pensar que llevamos mucho tiempo sin tiempo (irónico, ¿no?) para pensar, y unos meses “libres” no tienen que verse como un fracaso (¡ay… no encuentro nada!) sino como una oportunidad bien merecida para empezar a moverse, si desgraciadamente no lo has hecho antes.

    Si durante la carrera no te has parado a pensar en la necesidad de elaborar tu CV y demás historias profesionales, ese momento es EL momento para empezar a hacerlo y, por ende, para intentar conseguir algo “de lo tuyo” POCO A POCO.

    Si das por hecho que no vas a encontrar nada de traducción y que más vale ponerse a trabajar de lo que sea por el hecho de trabajar, muy probablemente no volverás a tener tiempo para dedicárselo a tu futuro (lo tendrás si estás en el paro, pero seguramente no tengas ese ímpetu ni esas ganas que tienes nada más acabar).

    Por eso, entiendo a Asha: entiendo lo que dice. Se refiere al problema de acomodarse: empezar a trabajar inmediatamente después de estudiar (cuando no es por necesidad) y ya no volver a tener tiempo a labrarte un futuro más allá de lo que te han enseñado en las aulas. Cuando tienes cierta independencia económica es muy difícil parar en seco y decir: ¡espera! ¡Yo quiero ser traductora en la ONU!

    De todas formas, todo esto tiene que nacerle a cada uno: quien no se ha empezado a mover hasta la última semana de agosto, es que no tiene ese ímpetu necesario para conseguir sus objetivos, si es que los tiene.

    Un saludo y enhorabuena por la entrada y el “debate” 🙂

    • Herminia says:

      Buenas, Merche:

      Un gusto verte por aquí :P.

      Creo que aquí se juntan dos ideas diferentes, el coger trabajo por coger trabajo y volver a tener una zona de confort y el coger trabajo por coger experiencia. Me parecen cosas diferentes, en realidad. Lo mismo me sirve un trabajo que un voluntariado, pero uno de los que te vas a comprometer de verdad y en los que no puedes descolgarte y pasar de todo. Yo hice de esos también y fueron muy enriquecedores.

      Por mi humilde experiencia, si quieres hacer las cosas siempre acabas sacando tiempo, a veces tardas más, a veces tardas menos. Por supuesto que es necesario tiempo de reflexión y tiempo de preparar tu CV y tiempo de intentarlo y en algunos casos hasta lo conseguirás a la primera, por supuesto que sí. Yo he tardado un montón de años en tratar de ser traductora, que era lo que quería… pero es que en el medio, precisamente por buscarme otras cosas, también he aprendido mucho y he querido tomar otros caminos.

      Por supuesto que tardar en encontrar o tener, como tú bien dices, meses libres no es en absoluto un fracaso. Hay cosas en la vida que cuestan trabajo y buscar y encontrar un curro que te guste es uno de ellos.

      Gracias por leer y comentar.

      Besitos,

      Herminia

    • Magda HC says:

      Coincido con Merche.

      De todas formas, yo creo que hay un paso intermedio entre buscar cualquier tipo de trabajo y buscar algo que se adecue 100% a lo tuyo. Como dije, mi primer trabajo serio fue como guía de museo. No era el trabajo de mi vida, no era traducción, interpretación ni docencia de lenguas, que también es una de mis pasiones, pero era algo que tenía que ver con la comunicación, con idiomas extranjeros y con transmitir una cultura a personas ajenas a ella. Todo eso está relacionado con lo que he estudiado y, obviamente, era un punto a favor. Le encontraba más sentido a eso de lo que, a buen seguro, le habría encontrado a un trabajo como camarera, reponedora o algo por el estilo.

      A la hora de buscar trabajo, yo pienso que se puede hacer por “círculos”: empiezas intentándolo en “lo tuyo”, en lo que más te gusta y aquello para lo que más cualificado estás y, si no sale nada, sigues por otros círculos más amplios (en mi caso, el criterio siempre ha sido que el manejo de mis lenguas de trabajo sean parte integral del trabajo). Si de todo esto no sale nada, pues habrá que recurrir a otra cosa… o buscarte la vida por tu cuenta. Ahora mismo, por ejemplo, yo tengo claro que, antes de trabajar en algo que tengo muy poco que ver con lo mío, ya sea traducción o docencia, preferiría lanzarme a la piscina y probar a hacerme autónoma.

      • Herminia says:

        Yo he pasado por todas las fases. De hecho lo mío es aún más amplio, porque técnicamente yo hago círculos de “cosas que me gustan”. Así que ya no empiezo por traductora o filóloga o… nada así. También es cierto que yo empecé a trabajar antes de empezar la universidad.

        Por supuesto que si puedo elegir voy a elegir algo que me guste más y que esté mejor pagado, siempre, y en ningún momento digo que con ese tipo de trabajo no aprendas también. Evidentemente a mí también me revienta tener que trabajar de cosas que no requieren formación o en las que te pagan menos que nada, pero una vez más, trabajar como dependienta, como teleoperadora o haciendo pizzas me ha enseñado cosas. No me ha enseñado más idiomas ni a traducir mejor, pero sí me ha enseñado otras, ya fuera por el tipo de trabajo, de compañeros o de jefes. Si puedes conseguir eso en un trabajo que te guste desde el principio? Genial. Pero si no siempre aprenderás más trabajando que no trabajando, ¿no?

        (Aún así yo os discuto porque en mi CV tengo un trabajo que es Discutidora profesional y Cabezona patológica y tengo que justificar mis horas semanales de prácticas, pero en ningún caso considero que la opinión de nadie sea menos válida ni nada, solo intento dar mi punto de vista… hasta la saciedad x_D)

  8. Mariella says:

    ¡Hola, Herminia!

    Gracias por tu entrada y por compartir tus experiencias e inquietudes.

    La verdad es que tengo que reconocer que después de la carrera yo no pasé por ninguna fase semejante de incertidumbre y de decir “¿y ahora qué hago?”, pero posiblemente porque cuando empecé en Filología Italiana (yo venía de Filología Clásica) ya tenía muy claro que me quería dedicar a la traducción y ya tenía fichado el máster de traducción del Instituto de Traductores (que además se impartía en mi misma facultad), así que yo ya sabía que era con ese máster con lo que quería completar mi formación y tener un perfil profesional (lo que una filología no te da, aunque evidentemente sí te da una formación lingüística muy sólida, por lo que no me arrepiento jamás de haber sido filóloga antes que traductora). Vamos, que yo hice el máster por pura vocación… jejeje.

    En fin, esta tarde tengo mi última clase del máster y tampoco tengo esa sensación. Tengo muchos proyectos e ideas en mente para hacer todo lo posible por trabajar de lo mío (por eso hace ya dos meses creé junto a varios de mis compañeros del máster la web de Forma y Contenido) y no sé, tengo la sensación de que todavía quiero aprender tantas cosas que sé que esto no es un punto y final sino una coma o, como mucho, un punto y coma. Pero no por llenar un vacío (o eso creo yo) sino por tantos planes que tengo y para los que necesito más tiempo porque a día de hoy no doy abasto.

    Sin embargo, sí que varios de mis compañeros de la carrera han pasado por esa fase, así que compartiré con ellos tu entrada porque creo que les va a parecer muy útil igual que a mí.

    Por cierto, también concuerdo contigo totalmente en que es muy útil tener experiencia previa de trabajo aunque sea en algo distinto a lo que uno ha estudiado. Y es que cuando te toca aguantar a jefes y a compañeros de trabajo insoportables, prepotentes, creídos, tercos, que te miran por encima del hombro, que no valoran tu trabajo, que se llevan todos tus méritos, que tratan de echarte la culpa de todo aunque algo no haya salido mal por tu culpa, que cada día se esfuerzan por hacerte sentir el último mono, que son incapaces de usar un ‘por favor’ cada vez que te piden algo, etc., etc., sabes muy bien que cuando tú crees tu propio equipo de trabajo vas a hacer todo lo posible por crear un ambiente lo más opuesto posible a aquel. En ello estoy.

    PD: Por suerte, también me he encontrado alguna que otra persona que valoraba mi trabajo y me felicitaba por las cosas que hacía bien o me enseñaba sin hacerme sentir mal cuando no sabía algo. Siempre hay de todo y de todo se aprende. 🙂

    ¡Besos y hasta pronto!

    • Herminia says:

      ¡Hola, Mariella!

      Un gusto verte por aquí :). Sí que es cierto que como tú dices hay gente que sale con muchas ideas y proyectos por los que tirar, sobre todo en ámbitos como son la traducción, porque quizá es más fácil que en el caso de otras carreras en que tu “única” salida es buscar trabajo. Yo tampoco me he arrepentido nunca de estudiar filología, he aprendido un montón de cosas aunque así en principio “no me sirva” para trabajar.

      Se encuentra de todo en el mundo del trabajo, por eso es por lo que yo sostengo que es bueno aprender y trabajar, aunque no sea de lo tuyo, porque te vas a encontrar con todo lo que tú dices.

      Me alegra un montón que tengas tantos proyectos abiertos, yo aún estoy en ello, como ya te comenté el otro día, mucho trabajo por hacer para intentar despegar y al mismo tiempo tener que trabajar para vivir.

      Un besazo,

      Herminia

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  10. Alex says:

    Estoy estudiando para una oposicion para bombero , me e metido en la pagina por pura casualidad y me has puesto los pelos de punta un par de veces , gracias por habrime los ojos

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